Vivo en Aragón y el trasvase del Ebro es un conflicto que nos interesa pero que también nos crispa mucho.
Sinceramente pienso que todo aquel que pretende abastecer de agua a Murcia y Almeria con el agua del Ebro es que no ha pisado Zaragoza y alrededores en su vida.
En la comunidad aragonesa contamos con un numero de precipitaciones menores que el resto del pais y también tenemos nuestro desierto particular, los Monegros.
No dudo que el agua maña sería bien aprovechada con esta inversión, pero es vestir a un santo para que otro se quede desnudo, hambriento y casi teniendo que pedir debido a la pobreza.
No somos una comunidad autonoma que podamos presumir de abuncia vegetal, ni mucho menos, pero sin embargo aqui la desertización deja su huella mas profunda.
Murcia, Almeria... cuentan que aunque del cielo no caiga demasiada lluvia, en el suelo tienen las aguas del mar con unas grandes posibilidades de acabar con la sequía.
Cuando Zaragoza, Huesca y Teruel, tengan la posibilidad de la desalación entonces compartiremos las aguas del Ebro.
Lo poco que tenemos nos lo quieren menguar y a partir de entonces, tendremos que unirnos los maños y oscenses a la propuesta turolense, Aragón también existe.
Además esto es como si a Sevilla le hubieran arrebatado toda su belleza justo antes de su puesta en escena ante el mundo, la EXPO.
Nuestra exposición universal del agua, necesita el caudal del Ebro en todo su explendor, porque debo informaros de que ante un trasvase nuestro preciado río quedaría reducido a la apariencia de un afluente.
Para regar los campos de gol de otros, cultivar el turismo y la huerta de Murcia, los aragones reivindicamos la necesidad de sobrevivir y hacernos ver con el más preciado tesoro que tenemos: El rio Ebro