Las palabras son un rápido vehículo, un arma de doble filo, obras de arte o psicologo propio de cada uno... principal representates de sentimientos o mentiras disfrazadas de sentimientos que nos engañan con su carga ilusoria, pero que en un momento dado se desploman...

Justo ahora que todo empezaba a ir bien, que todo había cambiado, ese justo ahora definido como tranquilidad, abrumadora y aburrida tranquilidad del poder dormir sin tener sobresaltos a media noche, sin imagenes o nombres que te persiguen y que van unidos a uno mismo como una sombra simpre constante e inborrable...justo ahora la realidad se convierte en una montaña rusa de  metros de altura indefinibles...la máxima altura de esta montaña de sentimientos roza el paraiso, ascendiendo poco a poco por una realidad que se evade bajo mis pies, unas nubes que provocan el cosquilleo de un millón de hormigas y una cima que decae enpicado en cuestión de segundos y me hace volver a estar otro vez en la dolorosa realidad y posteriormente encontrandome debajo del peso del mundo y aún peor, debajo de aquellas ilusiones. La fuerza que causa la tracción entre lo más alto y lo más bajo...tus palabras.

Traicioneras ilusiones...cuando los hechos se ponen a su favor hacen soñar viviendo, pero cuando estos se vuelven en su contra se convierten en la más pesada y dañina carga imaginable.

Las palabras, el mundo es tan solo palabras...palabras que dan acciones...palabras que reflejan sentimientos...palabras que crean las llamadas ilusiones...palabras de aliento...palabras que son triunfos.

Nuestros problemas son las palabras, ¿ mi problema? las tuyas se me clavan, no soy inmune a ellas, no existe remedio o prevención ante aquel conjunto de letras que dan sentido a mi vida aunque posiblemente me mientan, me engañen, pero me ilusionan...

Tan sólo simbolos...dibujos que cobran el sentido de ese nombre propio incluso mal escrito que hace surgir otros nombres comunes, que unidos pronunciados o escritos crean el universo lingüistico de mi vida.