Me gustaria poder cuantificar cuantos pares de pies pisan el metro de Madrid durante un dia normal, me encantaria poder mostrar su historia, enseñar las inquietudes que hacen brillar sus ojos, los intereses que les mueven a elegir los libros que se ven en los vagones o poder crear un cd con todas las canciones que suenan en sus mp3 y que marcaron sus vidas.
Los trenes se llenan de pasajeros que compartimos una misma o diferente parada en un destino común. No vamos nunca solos, aunque el numero de acompañantes anonimos se reduce segun lo poco concurrida o famosa que sea la parada a la que vamos, o si el final del recorrido se acerca.
Pasa un tren, se va y sigue el siguiente. Tan solo hay unos cuantos perjudicados que ven como al no encontrarse dentro del vagón que ya se marcha, una parte de su vida debe esperar o se ha perdido. Los demas pasajeros, esperan al siguiente con la indeferencia que supone perder algo que pronto será sustituido.
Los trenes que se pierden, nunca regresan. Los trenes se marchan, pero la justicia o injusticia de la vida algunas veces nos devuelve oportunidades perdidas que se plantean como nuevos vagones que se abren rapidos y mas rapido se cierran desafiando la atencion de los viajeros.
Creo que perdi demasiados trenes o aquellos que me acompañaron a la estacion me agarraron fuerte, tan fuerte que hicieron que mis pies quedaran en tierra mientras mi imaginacion se sentaba en un asiento libre del medio de transporte que me hicieron perder.
Ahora mismo esos mismos pies que fueron retenidos, se mezclan con todos aquellos que se montan a diario en el metro de Madrid, dejando que la inercia del movimiento y la velocidad estipulada por el desconocido maquinista me lleven al lugar de destino que unas veces racional y otras irracionalmente decidi. ¿Y qué si me equivoqué? puedo pensarlo entre parada y parada, puedo coger un tren de regreso sin perder demasiado tiempo, puedo aprovechar lo que me aportan los compañeros de viaje y sobre todo puedo avanzar.
Quizas mi inexperiencia me hizo creer que los trenes van demasiado rapido olvidando que entre partida y destino hay mas que vuelta atras. Quizás pensé que viajo sola, que no hay mas viajeros. Vengo de un lugar donde las paradas llamadas hipocresia son muy concurridas, muy famosas y cuyo recorrido es circular y estatico.
Ya cogi demasiados trenes para encontrar las paradas convetidas en nuevas oportunidades que hay a mi paso, para valorar a cuantos se quedan en el anden y para clasificar a aquellos que me acompañan en mi viaje, los que me permanecen en todo el recorrido, los que se quedaron en medio del camino y los que me olvidaron en mitad de tantos transeuntes.

Pues la verdad es que si que es curioso, ¿qué hará gente? ¿A dónde irá? Yo me entretengo muchísimo en el metro curioseando lo que lee la gente, porque el libro y el autor que leas dice mucho de tu personalidad, no se me hace gracia. A lo otro ya te lo he dicho muchas veces, no es inexperiencia, simplemente es falta de madurez en ciertos aspectos y hacia ciertas cosas, pero eso se aprende con el día a día y con las cosas que te van pasando, así que ya sabes de todo lo malo se aprende.
Por cierto estaría tan guay poder llamarte compi de piso ¿te lo imaginas?
Un besito Rubitaaaa