Cuando te encuentre sabré quién soy...

Mi pelo tiene el brillo de tu sonrisa...esa que a la perfección me refleja al hacerte reir.

La oscuridad de mi pupila, lo oscuro y a veces negro, lejano e inalcanzable de ese caracter que no consigo entender.

Mis manos, células que se unen para sentir cuando tus rizos se enmarañan entre mis dedos .

Mi piel, que se eriza cuando un conjunto de actuales irrealidades vienen a mi cabeza despertando los pajaritos que en mi cavidad craneal habitan.

Lo transparente de mis ojos es tan sólo un símil de lo sincera que es tu expresión ante la vida, cuando la bipolaridad todavía no ha envenenado tu sangre.

Mis dientes, una agrupación blanquecina , cómo si de un collar se tratara, de todo lo que he vivido contigo y que aparecen tímidos en mi boca al pasar los recuerdos por mi mente.

Mis piernas son hilos que se mueven al son que marca tu camino, si tu no andas yo me paro, si me desatas echo a correr.

Las uñas, deseos anhelantes de clavarse cada noche en tu piel.

Mis lágrimas, lo húmedo de tu saliba cuando va a parar a una boca que no es la mia.

Mi insensibilidad, cuando sueño con un roze de tus manos que queda ahogado en el sonido del despertador.

Mi felicidad, hacer cábalas sobre la evolución de los pronombres. ¿Dónde términa el singular y cuando comenzará el plural?

Mi circularidad, empezar a olvidarte pero obligarme a no hacerlo.

Soy, en las decisiones, siempre la opción díficil.

Soy por quién hay que renunciar a lo que realmente merece la pena.

Soy la tentación pero nunca la elección.